Un paseo por Sepúlveda es adentrarse en un mundo mágico que nos lleva a nuestras raíces. No obstante este es un pueblo lleno de vida y de gentes, que viven el hoy y preparan el mañana.
 
La calle de Tetuán, hoy Lope de Tablada, tiene a primera vista algo de moruno y oriental y además lleva en sí la seducción imaginativa de los más misteriosos lances de capa y espada.
Y en una modestia que hace insospechados los tesoros que cela, entreabre las recatadas puertas y ventanucos de sus casas.
El Arco del Ecce-Homo o Puerta del Azogue, en ángulo con un jardín sombrío y romántico, da paso al rincón más hermoso de la Villa: San Justo, la subida a Transcastillo, la casa de los Proaños con la cabeza cortada del alcaide moro en su frontispicio dan principio a la hermosa calle que nos conduce a la Iglesia de la Virgen de la Peña . Es un remanso para quedarse y volver y llevárselo consigo.

San Esteban es el barrio menos alto de Sepúlveda. De ahí que un paseo por él equivalga al bautismo de sepulvedanismo, como un símbolo del deseo de conocer de veras la Villa y sus gentes. La Puerta del Río, otra de las siete de la muralla, que da a la ribera del Caslilla, tiene en una hornacina a la Virgen de las Pucherillas. Es muy emotiva la salve que se canta la fiesta de la Virgen de agosto.

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2001.04 Sepúlveda. ©1996.SepDeCo,S.L.