Sepúlveda. Vén y descúbrela
CURIOSAS HISTORIAS EN TORNO A
SEPÚLVEDA 
Sepúlveda es una de las ciudades más notables de España.

En el corazón de esta localidad castellana se concentra una gran cantidad de Iglesias y enclaves que suscitan enorme interés, tanto por su riqueza arquitectónica como por los secretos que sus monumentos guardan entre los viejos muros.
Imagen de San Juan en la portada de la Iglesia de Santiago, Sepúlveda.


Habría que comenzar recordando que el Fuero de Sepúlveda fue otorgado en 1013 por el Conde don Sancho y que la ciudad fue repoblada de gallegos, cántabros y asturianos.

Sepúlveda cuenta con una importante concentración de monumentos románicos en su entorno, entre ellos, la Iglesia de San Bartolomé. Sepúlveda extiende su población sobre una enorme peña que asoma al río Duratón. Durante siglos, fue pieza clave de la historia de Castilla e incluso algunos historiadores aseguran que Sepúlveda albergó un convento del Temple, aunque éste no ha sido localizado.

En el libro "Del árbol de las Hespérides", Roso de Luna hace referencia a los sótanos del ayuntamiento donde -explica- se habrían desarrollado ritos ocultos de antiguas cofradías

IGLESIAS MÁGICAS
Uno de los lugares más interesantes de Sepúlveda es la Iglesia de Santiago. En su portada, figuran imágenes de caballeros templarios.

Destaca también la Iglesia del Salvador, del siglo X, dotada de un claustro románico con capiteles historiados.

Esta parroquia fue consagrada en el año 995 y es un arquetipo de las iglesias porticadas románicas. Sus formas son sencillas y armoniosas, y los muros anchos. La serenidad de sus instancias evoca el mensaje del retiro y la meditación.

Iglesia del Salvador, uno de los ejemplos mejor conservados del románico.

Entre los edificios singulares se encuentran la parroquia de San Bartolomé, también románica, y la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, uno de los edificios más singulares de Sepúlveda.

San Justo. Nave principal de la iglesia.
Sobre ella circulan numerosas leyendas que hablan de símbologías extrañas y pasadizos secretos que comunicarían entre sí enclaves no menos enigmáticos. La portada de esta última parroquia, denominada por Roso de Luna como "pitagórica", está formada por un triángulo y un cuadrado, y es sobria y bien proporcionada.
Su puerta principal da paso a una nave rectangular con asientos a izquierda y a derecha.

El sepulcro que, según la tradición, albergó los restos de un inquisidor.


Y la cámara interior, que custodia un sepulcro de mármol donde -se dice- yació un inquisidor, comunicaría con varios pasadizos, uno de los cuales conduce a un no menos enigmático enclave: el santuario románico de la Virgen de la Peña.

Sepúlveda es una de esas ciudades en las que el tiempo parece regirse por parámetros diferentes. Sus calles serenas y los abundantes vestigios de un pasado tan remoto como enriquecedor, convierten esta villa segoviana en rincón único que supieron aprovechar numerosos ermitaños como lugar de descanso.



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EL SANTUARIO de la
VIRGEN de la PEÑA
El santuario de la Virgen de la Peña, en Sepúlveda, ha dado lugar a teorías que apuntan a su origen templario. Aunque la mayor parte de los investigadores desestiman esta hipótesis, estudiosos como Juan G. Atienza insisten en ello atendiendo a algunos detalles del templo. En la foto, imagen de la Virgen de la Peña.
Son varios los autores que han querido ver un simbolismo templario en este santuario. Para ello, han tomado como referencia algunos detalles del templo.


Juan G. Atienza explica algunos en su libro "Los enclaves templarios":

Pórtico de la Iglesia de la Virgen de la Peña.

"En este santuario hay un capitel con figura de boca tapada, jinetes cabalgando dragones y canecillos serpentarios, así como la mano de Dios (o de Fátima), que preside la reunión de los veinticuatro ancianos apocalípticos. La portada está dentro del pórtico, con almendra-crismón. Parece claro también el templarismo de esta construcción sagrada..."

Vigilante, sobre el cañón del Duratón, se halla la Puerta de la Fuerza, un monumento que ejerce como protector. Cuenta la leyenda que en este emplazamiento tuvo lugar una lucha entre el conde Fernán González y el alcaide moro

¿TESOROS OCULTOS?

Vista panorámica del santuario románico de la Virgen de la Peña.
Roso de Luna era muy aficionado a mencionar lugares en los que podrían estar ocultos tesoros y riquezas escondidos desde antaño.

Ya mencionaba, por ejemplo Somiedo (Asturias) como uno estos enclaves en los que los musulmanes, en su huida, se habían visto obligados a descargar las fortunas que llevaban y que nunca han sido recuperadas.

Legendariamente, se ha considerado Sepúlveda una tierra donde se ocultan grandes tesoros. El Horno del Toro, que dio pie a una simpática rima, "frente calle del Toro está el tesoro", es uno de estos lugares. Al parecer, existe allí una figura de la fiera corrupia denominada Maltrana o Mantrana, que sería un rectángulo de dos metros con poyo de observación. Según la tradición, este enclave comunica con la Cueva Grande de la Hoz del Duratón a través de un respiradero.



¿ZONA DE CORRIENTES TELÚRICAS?
Para muchas personas, la concentración de enclaves mágicos no es un hecho casual. Aseguran que los artífices de los monumentos eran conscientes de la peculiaridad de la zona, un enclave repleto de corrientes telúricas que podrían aportar paz y espiritualidad a las personas y las cosas.

Y es que, en los alrededores de Sepúlveda y en un radio de pocos kilómetros, abundan castillos medievales, iglesias románicas, ermitas sobre riscos... Edificios, todos ellos, alineados a lo largo del río Duratón.

De hecho, no sólo los ermitaños se instalaron en Sepúlveda, sino que el propio don Alvaro de Luna escogió como sede el castillo de Castilnovo. Este noble fue acusado de realizar prácticas esotéricas y de tener hechizado al propio rey, por lo que terminó siendo ajusticiado.

Algunos investigadores han determinado que existen fuertes corrientes de energía en la iglesia que fuera del priorato silense de San Frutos, lugar en el que los monjes benedictinos estuvieron desde el año 1076 hasta 1836.

CUEVAS DE EREMITAS
Hoces del Duratón. No lejos de Sepúlveda, existen unas cuevas que dan testimonio artístico del culto a las fuerzas de la Naturaleza. Quizás, el recogimiento y la espiritualidad que se respira por estas tierras fuera el motivo de que los ermitaños cristianos lo escogieran como lugar de retiro. Uno de esos eremitas fue San Frutos, que decidió retirarse aquí a finales de la época visigoda. Hoy es el patrón de la diócesis de Segovia.

En definitiva, Sepúlveda y sus alrededores son parajes repletos de misticismo que se alzan desafiantes al paso de tiempo.


©2000. ABC. Domingo 2000.06.18.